¿Por qué tuvieron lugar lluvias torrenciales en Australia, Brasil, Filipinas y Sri Lanka?

Científicos vinculan cambio climático con las inundaciones .

La cara amarga de La Niña

Este fenómeno se origina en el océano Pacífico, “es como una especie de motor climático que está operando mal, no es algo nuevo, hace muchísimo que sucede y se repite cada dos o tres años”.
La Niña provoca una disminución de las temperaturas oceánicas en el este y centro del Pacífico, que suele llevar a más lluvias sobre gran parte de Australia, Indonesia y otras partes del sudeste asiático.

El Pacífico ha transitado históricamente entre fases de La Niña y El Niño, que tiene el impacto opuesto desatando sequías en Australia y el sudeste asiático.

“Siempre hemos tenido El Niño y hemos tenido variabilidad natural, pero el contexto que está operando ahora es diferente”, dijo David Jones, encargado de observación y predicción climática de la Oficina Meteorológica de Australia en Melbourne.

“La primera cosa que podemos decir de La Niña y El Niño es que ahora ocurren en un mundo más cálido”, señaló, agregando que eso significaba más evaporación para tierras y océanos, más humedad en la atmósfera y patrones climáticos más fuertes.

“Por lo que se espera que las sequías de El Niño sean exacerbadas y también las inundaciones de La Niña, porque las lluvias serán exacerbadas”, sostuvo, aunque añadió que pasarán algunos años antes de que se pueda esclarecer un impacto del cambio climático en ambos fenómenos.

En Australia La Niña asoló la ciudad australiana de Brisbane, la tercera del país, que inundó unos 850 mil kilómetros cuadrados en ese país, área equivalente a la de Francia y Alemania juntas.

Los daños materiales fueron valuados en más de 10 mil millones de dólares, un costo aún mayor al producido por el huracán “Katrina”, que destruyó gran parte de la ciudad de Nueva Orleáns, en el sur de los Estados Unidos. Ha habido  ha habido 22 muertos en cuatro estados, daños valorados, solo en Queensland, en 7.500 millones de euros, cerca de 50.000 personas se han quedado sin hogar, las bocas de los pozos de donde se obtiene el carbón de cock (allí se extraen las dos terceras partes de lo que se consume en el mundo) han quedado anegadas…

En Brasil, los muertos por las riadas de lodo podrían llegar al millar, ya que las zonas afectadas  por la catástrofe habían aumentado su población en un 20% en los últimos años. Se edificaron viviendas en zonas de riesgo, se deforestaron los bosques y se esquilmó la tierra que, privada de las raíces que sujetan el suelo, quedó a merced de la potencia de las aguas.

En el otro lado del mundo, en Filipinas, se han vivido dos semanas de diluvios: 51 muertos y 6 personas desaparecidas en el mar es el balance provisional ofrecido por las autoridades. Ochenta provincias han sido afectadas. Los daños en la agricultura, sobre todo en las plantaciones de arroz, una industria básica en la economía filipina, son muy cuantiosos. Hay 400.000 desplazados.

En Sri Lanka, un millón de personas resultó afectada por las intensas precipitaciones.

¿Qué parte de culpa de todo esto no recae en la acción incontrolada del  hombre sobre la naturaleza?

Podemos leer un amplio artículo de Julián Méndez en elcorreo.com

Acerca de Elvira González

Asesora de Ciencias de la Naturaleza en el Berritzegune Central de Bilbao.
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