La bioquímica Margarita Salas pide ya una nueva Ley de la Ciencia

Margarita Salas (Canero, Asturias, 1938)  decidió estudiar Ciencias Químicas y dedicar su existencia a la investigación científica cuando ninguna mujer en nuestro país se atrevía a hacerlo. Tres hombres confiaron en ella: su padre, que deseaba que llegara a la universidad; Severo Ochoa, que le dió una oportunidad en EE.UU.; y su marido, el también investigador Eladio Viñuela, que cambió de objeto de estudio para que nadie pensara en ella como la “mujer de”. Su inteligencia y las jornadas de 12 horas hicieron el resto y le han valido grandes éxitos, entre ellos ser la primera española que ingresa en la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU,  considerado el paso previo a recibir el galardón de la Academia sueca. Sin embargo en una entrevista muy interesante que podemos leer elcorreo,com nos dice -,  que ahora mismo «no es posible. Hacen falta muchos más investigadores para conseguir el Nobel. La calidad de la investigación en España es buena, podemos equipararnos a países de nuestro entorno, pero todavía somos muy pocos y el presupuesto de investigación es muy bajo, el 1,37% del PIB, cuando la media europea de los 27 supera el 1,80%».

La bioquímica pide ya una nueva Ley de la Ciencia “porque los mejores estudiantes no quieren dedicarse a la investigación”. Cada vez nos cuesta más trabajo encontrar gente joven valiosa que quiera dedicarse a la investigación por eso aboga porque los científicos nacionales en el extranjero puedan regresar y trabajar en España. No son buenos tiempos para la lírica ni para la ciencia. Ser investigador en España sigue siendo una proeza.

Aunque Salas es poco amiga de los pronósticos, se atreve a vislumbrar algunas tendencias en el campo de la ciencia. En el plano teórico, destaca «la revolución que va a suponer el descubrimiento del funcionamiento del cerebro. Entender cómo se produce un pensamiento, una palabra, un sentimiento».

El reto práctico que se conseguirá en los siguientes años es «la diagnosis y prevención de enfermedades a partir de la secuenciación del genoma humano». Salas quiere ser realista. Esto no significa «que se va a erradicar el cáncer». Sin embargo, «conocer qué mutaciones genéticas provocan los diferentes tipos de cáncer permite la prevención y, posteriormente, la aplicación de tratamientos más efectivos y directos, lo que se conoce como medicina personalizada». Además, la secuenciación del genoma humano es fundamental para el desarrollo de la medicina regenerativa contra las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

Acerca de Elvira González

Asesora de Ciencias de la Naturaleza en el Berritzegune Central de Bilbao.
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